miércoles 27 de diciembre de 2006

¿Sigue pensando en su ex?

Bien se dice que donde hubo fuego, cenizas quedan. Algunas personas terminan su relación de pareja y se ponen rápido a tejer. Esto está perfecto siempre y cuando no seamos nosotros la curita de su corazón pinchado.

Acá están las actitudes que nos indican que nuestro chongo sigue enganchado con su patético amor anterior. ¿Quién avala todo esto? Las lágrimas derramadas en una noche que quisiera olvidar.

"Cortamos por SU culpa": Cuando te cuente qué fue lo que anduvo mal, fijate qué grado de protagonismo se da en la historia. Si no reconoce su participación en el distanciamiento, quizás ese alejamiento para él no exista. De alguna forma esa relación sigue.

Pisa el ecelerador: Si se conocieron el viernes y el miércoles ya está viendo dónde va a poner toda sus cosas, peligro. Ese intento barato de recrear la escena de su antigua relación es un insulto a la salud mental.

Habla mal del ex: El sentimiento contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. El hablar mal de alguien puede indicar desde proyecciones (espejito rebotín) hasta sentimientos sin resolver... Definitivamente no nos conviene!!

martes 26 de diciembre de 2006

El bagarto se volvió pesado: Cómo decirle CHAU sin quilombos.

Cuando vamos a bailar o a tomar algo, lamentablemente no todas las caras son hermosas. Entonces alguien se acerca a levantarte pero es más feo que cagar saltando... Obviamente uno trata de ser educado y lo rechaza sutilmente. Pero el cómo uno sale vestido, la creencia en la histeria gay y el alcohol (principal inhibidor de la vergüenza y el sentido del ridículo) puede hacer que esta persona no entienda que lo que queremos es que se esfume de nuestra vista.

Con estos pu-tips de corazón chic-chic a corazón chac-chac jamás quedarás como el típico puto histérico y por fin vas a poder sacarte todas esas mierdas de encima.

El amigo compinche: Si tu caso es desesperado, charlá esta situación y arreglá antes con tus amigos para que te salven. Se supone que uno hace ciertos gestos y miradas de desagrado y es ahí cuando un buen amigo debería apartarte del mounstro.
No aceptar nada: No es coherente aceptar tragos ni cigarrillos si vas a rechazar a alguien. La persona no te está convidando porque haya visto en vos una necesitada y amigable cara, sino porque quiere quedar bien.

El lenguaje corporal: Si estás mandando a alguien a la mierda, no te rías ni hagas nada provocativo, sino va a parecer que sos un histérico o que de alguna manera en ese NO estás diciendo un .

No patear la pelota: Esas frases como "Justo me iba para allá", "Ahora no puedo" o "Esperá que estoy buscando a..." jamás deben decirse, porque si el chico es un poco insistente te va a seguir rondando como un buitre. Se supone que uno debe ser cortante y terminar con el asunto de una vez.

Casos extremos: Si todo esto no funcionó y la persona sigue molestando, estorbando, jodiendo, solo queda ser más duro. En este caso debe mirarse a la persona a la cara y decirle en voz alta y clara: "No me interesás ni vos ni las pelotudeces que estás diciendo" y dar media vuelta.

Y bueno, la vida es dura a veces!! Jejejee....

sábado 23 de diciembre de 2006

Cómo no rodar en estas fiestas.

Comida con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo, que por la navidad, que por el año nuevo... Todos somos víctimas de este cliché gástrico anual: saturar nuestro sistema digestivo con absolutamente todo lo que podemos encontrar. Según la Biblia, mil formas tomará el diablo para hacernos pecar, y en este caso viene en forma de turrones, nueces, almendras, matmbre, melón y jamón crudo.

Con estos pu-tips podemos evitar los clásicos atracos, empachos, subidas de kilos, malestar y deformaciones de la debida figura.

Primero, los niños: Son insoportables, si. Pero cuando hay sistema de auto-servicio no hay mejor fomar de alejarse de la comida que pasar tiempo con ellos, porque siempre prefieren estar lejos de la mesa.

El truco de la mitad: Si el menú es fijo, comé exactamente la mitad de lo que te sirvan.

La bandeja de dulces: O mejor dicho, la bandeja del apocalipsis de la cintura. Estas bandejas que siempre están al alcance de todos llegaron desde países europeos donde las fiestas coinciden con el invierno. Los turrones y dulces están llenos de calorías, lo último que necesitamos cuando hacen 30º C.

jueves 21 de diciembre de 2006

¿Problemas para elegir tu base?

La base es como el dinero: Nadie debería salir de su casa sin ella. Pero cuando vamos a comprarla veremos que existen diferentes tonalidades... ¿Cuál es la que debo elegir? La respuesta es que la que más se acerque a tu tono de piel durante el día, pero ahí surge el nuevo problema: ¿Cómo elijo el color correcto?

Una base clara crea un look extremadamente artificial y evidente que no le sienta bien a nadie (y menos a un hombre). Pero si ésta es más oscura de lo debido, envejece. Ambas opciones deben ser descartadas desde el vamos, así que con este único pu-tip vas a poder elegirla sin ningún problema.

El secreto está en probarlas en tus manos. Pero no en cualquier parte: La palma de la mano es más clara que el color de la cara. Y el dorso, más oscuro. La zona que más se aproxima en tonalidad es el área de unión entre el dedo pulgar y la muñeca.

domingo 17 de diciembre de 2006

¿Sentís que las cuentas no te dan?

¿Cómo puede ser que nuestra vecina, ama de casa mal vestida con 5 hijos, pueda llegar a fin de mes y nosotros NO? ¿Por qué nosotros nos hundimos en el mar de la pobreza y ni siquiera el segundo sueldo de nuestro chongo puede salvarnos?

Porque nadie en el mundo consume más que un gay. El dinero extra por no tener hijos, el capitalismo marica y nuestra eterna inmadurez nos ata al típico "culo veo, culo quiero".

Entrevistando a un abogado que se gana su vida con las hipotecas pasamos los pu-tips sobre los desastres econ
ómicos que nos pueden cagar la vida.

La tarjeta de crédito: Es el causante número uno de los problemas económicos. La explicación textual es: "El crédito te permite comprar cosas en el momento; es la base del sistema capitalista. Mucha gente no dispone ahora mismo del dinero para pagar sus gastos y sin el crédito tardarían años en comprar, por ejemplo, un auto." Pero la tarjeta de crédito exige que el usuario sea ordenado. "Hay gente que tarjetea, tarjetea, tarjetea... Terminan perdiendo noción de cuánto gastan porque las cuotas son muy chicas. Después sumamos esas cuotas y ahí tenemos un problema que se prolonga por la cantidad de meses." Morajela: Tener noción de cuánto dinero plástico usamos y de ser necesario, no tener tarjeta de crédito.

El gimnasio: El gasto de gimnasio es correcto cuando efectivamente vas. Si vas a pagar el mes para no ir, quizás te convenga ahorrar esa plata.

Salir a bailar: Hay gente que cuando sale no mide cuánto dinero gasta. Unas copitas de más pueden hacernos perder la noción matemática: Taxi de ida y de vuelta, el "pre", la entrada al boliche, el guarda-ropas, las bebidas... Todo este gasto debe multiplicarse por la cantidad de días en el mes que uno sale.

El fumar: Es sorprendente lo que uno ahorra en dinero (y salud) si dejara de fumar.

El celular: Para no querer matarte cuando lleguen esas impagables facturas, usá tarjetas o abono mensual. Ayudan más a controlar lo que uno gasta con el celular. Y los mensajes de texto son la opción más económica para comunicaciones cortas e informales.

jueves 14 de diciembre de 2006

Mi fotolog es más impopular que Hitler... ¿Qué hago?

¿Sos de esos que tienen un fotolog que no los visita ni su madre? Bueno, hay que revertir esa situación ya mismo, porque el gaydar.uk y el contactossex de ayer hoy se llama FOTOLOG.

Para dar algunos ejemplos de su frívola utilidad, un cantante chileno (mente_enferma) logró fama en toda latinoamérica gracias a su fotolog. El común de la gente lo usa para expresar ideas, chusmear vidas ajena y exhibirse (Ego-log!).

Sea cual sea el uso que le des, es gratificante probar un poquito de fama y ver que hay gente que se interesa por lo que tengas para decír y mostrar. Y como este foto-blog está hecho a prueba de mogólicos, el llenar el libro de visitas con 20 firmas ajenas solo requiere de estos pu-tips.

Primero, los amigos: Es lícito hincharle las bolas a tus amigos para que te firmen el fotolog. Esto ayuda a que el mismo no sea un desierto. Poner la dirección del fotolog en el nick hace que no les dé paja escribir o recordar toda la dirección. Lo mismo es aplicable para las firmas en los mails.

Todo por llamar la atención: Según un estudio canadiense, una página web solamente dispone de 50 milisegundos para captar la atención de un usuario... ¡aprovechá bien ese tiempo, nena! La gente se va paseando de fotolog en fotolog a través de los friends/favourites de cada fotolog. Así que nada de poner una foto de tu familia en Mar Chiquita.

Poco texto: De nada sirve creer que vivimos en un salón literario. Admitámoslo: la gente es reacia a todo aquello que obligue a usar más de 3 neuronas. El humor, los comentarios breves, y las reflexiones cortas serán bienvenidas. La redacción de la Biblia, dejásela a los santos padres de la Iglesia.

El recurso "uf, qué calor!!": Es el recurso más barato cuando de llamar la atención se trata. Consiste en mostrar alguna parte del cuerpo que no se vea cotidianamente. No excederse con esto, porque fotolog restringe la pornografía.

Fotoshop: Este vendito programa permite eliminar granos y demás imperfecciones cutáneas como el brillo. No abusar de este programa, no podemos estar siempre escondidos detrás de una pantalla.

Firmar: Dejar mensajes en otros fotologs es lo mejor para que también te firmen a vos. Por Dios no caer en la bajeza de poner "firmame, te lo pido por favor!!", lo correcto es generar misterio poniendo, por ejemplo, "Te vi en tal lado". Eso hace que la persona vaya a ver quién puta sos.

lunes 11 de diciembre de 2006

¿Por qué mi popcorn no es igual al del cine?

Todos anhelamos tener en nuestras bocas uno de los más hermosos gustos que el capitalismo puede ofrecernos: El pochoclo de cine. Dulce o salado, éste tiene un particular sabor que no podemos emular solamente con aceite y azúcar... Por eso el pu-tip de hoy está dedicado a revelar este secreto.

Y antes que nada es necesario avisar que el pochoclo salado tiene bastante menos calorías que las papas fritas, lo cual no es mal dato si consideramos que nunca se está lo demasiado flaco.

El ingrediente que da ese sabor especial al pochoclo es la manteca. No hay que poner mucho, sobretodo si lo hacés con el horno micro-ondas (que es la opción más limpia y fácil). Si te gustan salados, podés poner la sal antes de cocinarlos. Si la opción es dulce, lo mejor es usar azúcar impalpable y aplicarla jusato después de que estén listos. Nunca antes, ya que el calor puede derretir y convertirla en caramelo.

viernes 8 de diciembre de 2006

El clásico de los viernes.

Gassala interpretando "La maestra". Buenísimo cuadro.

Ver más clásicos de los viernes.

martes 5 de diciembre de 2006

Mi chico me rompe las bolas... ¿Qué hago?

Desde ese que te tocó el pelo mientras estabas perfectamente peinado hasta aquel que andaba a los gritos como loca en una calle repleta de pakis, a veces nuestras parejas (y nosotros también, ojo!) pueden tener actitudes sumamente molestas, desubicadas, y muy muy muy desagradables. Pero las ganas de continuar con la relación nos impide matar a estos entes carentes de tacto. Todos tenemos nuestros defectitos y con los pu-tips de hoy podés corregirlos sin quedar mal.

No ponerse histérico... Lo último que buscamos es una victimización ridícula por parte de nuestra pareja. Debemos tratar de que cambie un mal hábito, no darle motivos para que se crea la protagonista principal de la novela de las 4 de la tarde.

Ser positivos... Es mejor decir "Me gustaría que...", "Te quedaría bien..." en vez de decir "No hagas...", "No soporto cuando vos..." o "No banco que..."

Ser constructivo. Todos sabemos que una cosa es un reclamo constructivo y otra es un reproche venenoso. Si buscás mejorar las cosas, perfecto. Hay gente que no se da cuenta de ciertos hábitos hasta que se los marcan.

¿Y si no cambia? Es que no le importás, que no tiene en cuenta lo que le decís y pensás. Mucha gente se vuelve pesada y molesta para generar distancia.

domingo 3 de diciembre de 2006

Clarín: Tengo algo que contarte

Desconcierto, angustia, decepción, deseo de protegerlos y de luchar contra la discriminación que los pueda lastimar. Cómo reaccionan y aceptan esa realidad los padres cuyos hijos se animan a decirles: "Soy gay".

Lo ricas que estaban esas rabas que habían pedido era el comentario principal hasta que Gastón S., 20 años, le dijo a su mamá que era gay. La confitería de Belgrano siguió con sus ruidos, pero a ellos les pareció que, de repente, todos se habían callado.

De alguna manera, Laura, su mamá, escuchó lo que hacía tiempo esperaba que el mayor de sus hijos, por fin, dijera en voz alta. Nunca presionó ni averiguó más de lo que él quisiera insinuar. "Lo único que me entristeció en ese momento fue escuchar: 'Sé que esto no es lo que esperabas de mí'. Porque supuse que Gastón no terminaba de asumir su homosexualidad y que estaría sufriendo", confiesa Laura, cuatro meses después de aquel almuerzo revelador. Su hijo siempre marcó sus propios tiempos sin dejar que nadie se metiera a husmear más de lo debido. Por eso, Laura se alegró que hubiera llegado el momento esperado. A lo mejor, ayudó que él se mudara a Buenos Aires para estudiar en la facultad. Porque la ciudad donde vive la familia, aunque grande, "no deja de funcionar como un infierno de miradas", comenta el chico. Tampoco le urge hablarlo con su papá: "Al decírselo a mi mamá, sentí que el tema ya fue".

A los 16, tuvo su primer enamoramiento no correspondido con un varón. "Pensé que tenía una enfermedad de la que me tenía que curar", se ríe. Y lo primero que hizo para sacarse de la cabeza al pibe que le hacía cosquillas en el estómago fue ponerse de novio con una compañera del colegio. No resultó. Ni fu ni fa. "Siempre estuve sereno, nunca me deprimí. Y tampoco buscaba tener sexo con cualquier pibe. No era eso lo que quería. De hecho, no tengo amigos gays. Mis amigos son todos heterosexuales. No me interesa encerrarme en un ambiente."

Gastón se sintió aliviado con la respuesta de su mamá porque durante mucho tiempo cargó con el temor de que sus padres "me dieran una patada y me dejaran en banda". Eso a su mamá, ni se le cruzó por la cabeza: "Es mi hijo, lo que más amo en la vida. ¿Cómo voy a lastimarlo de esa manera?". Pero no soporta la idea de que otros sí lo discriminen, algo que a él no lo inquieta tanto como toparse con ciertos límites: "A veces me duele no poder ir de la mano con mi pareja por la calle o no poder besarnos en un lugar público".

Salvo los padres que ejercen una cierta militancia acompañando a sus hijos, el resto de los consultados por Viva pidió reserva de identidad. No porque le den la espalda a la situación, sino para proteger a sus propios hijos de la homofobia que todavía sigue latente en nuestra sociedad. Irma Fischer es una de las que hace ya 10 años salió a dar la cara, cuando la confesión de la homosexualidad de su hijo varón provocó en ella un giro inesperado. Irma es una alemana de buen pasar que vive en la zona norte. Para ella, ser gay o lesbiana eran cosas que le pasaban a los otros, no a su familia. Pero un día, esa indiferencia sufrió un cimbronazo. Fue cuando Alfredo, su hijo, que anda por los 35 años, le dijo que era gay. "Fue un golpe tan duro que me enfermé. Mi mundo se había venido abajo."

Alfredo había emigrado a Alemania y en uno de los viajes de su mamá, decidió contarle la verdad. "Me habló como una hora seguida. Pero yo estaba muda, shockeada, caminaba de un lado a otro como una leona enjaulada", rebobina. No escuchó palabras. No había explicaciones posibles. Entonces, Alfredo le dejó sobre la mesita de luz una revista del Centro Nacional de Educación para la Salud de Colonia, Alemania, dirigida a padres de hijos gays.

Irma sentía que había perdido su hijo, y en medio de ese infierno, como un último manotazo, leyó durante la noche entera esa revista. "Me di cuenta de que entraba a un mundo desconocido. Supe que los gays no son personas anormales ni enfermas, sino que tienen una orientación sexual distinta y que por sobre todo, necesitan la comprensión y el amor de su familia." No se quedó quieta. Y dado que la situación no tenía retorno, "se generó en mí un fuerte deseo de ayudar a otros homosexuales y a sus familias".

Ese fue el comienzo de la Agrupación de Padres, Familiares y Amigos de Lesbianas y Gays, que fundó junto a una mamá de una chica lesbiana, cuyos propósitos quedaron plasmados en la servilleta de una confitería. La agrupación –que a fines de setiembre cumplió 10 años– funciona como un grupo de autoayuda. En todo este tiempo pasaron decenas de familias buscando un espacio donde descargar angustias, dudas, temores: "Y hemos escuchado de todo –comenta Irma–. Hubo padres que dijeron hubiera preferido que mi hijo tuviera cáncer o que se hubiera muerto. Eran situaciones muy difíciles pero la mayoría salió adelante."

Eso sí, antes de darse a conocer públicamente, Irma reunió a sus íntimas amigas a tomar el té para decirles lo que iba a hacer. "Hubo reacciones muy curiosas, desde Ay, qué bueno, hasta Qué suerte que no me tocó a mí." Y este año, en su último viaje a Alemania, dio un paso más, que le costó horrores pero que pasó airosa: conoció a la pareja de Alfredo. "Creo que no tendré problemas de convivir con ellos cuando regrese a visitarlos", sonríe.

SALIR DEL CLOSET
La primera reacción de José G. cuando se enteró que su hija Noelia, de 25 años, era lesbiana fue abrazarla, decirle que la amaba y llenarle la cara de besos. "Uno siente que el mundo se cae. Se desploma eso que supuestamente es la 'normalidad'. Como padre uno no tiene incorporado el concepto de gay su vida; y si lo tiene, es en forma de prejuicio", admite.

Con su mujer, Ana, se incorporaron al grupo de padres y fueron haciendo su coming out, como ellos denominan; su propio salir del closet. "Los otros papás nos ayudaron mucho en momentos muy difíciles. Porque es innegable que algo se quiebra en la familia y lo que no queríamos era que el núcleo familiar se rompiera. Me aterraba la idea de perder a Noelia." Ana, su mujer, admite que le llevó tiempo reponerse. Aunque la noticia le cayó como un rayo, algo había empezado a sospechar pero a sus preguntas, Noelia respondía con silencios filosos. Hasta que estuvieron cara a cara. "Sentí que había fallado en su educación, que le había dado demasiada libertad. Me eché culpas. Estaba desesperada." Tanto que su vida se focalizó sólo en Noelia: "Todo lo demás, incluido mi otro hijo, pasó a un segundo plano".

Recién cuando pudo encontrarse con otros padres en su misma situación, sintió que la angustia se disipaba. Aunque el efecto fue encontrarse con los hijos que hacían junto a sus padres ese coming out. "Conocerlos, hablar con ellos, escuchar sus historias, me hizo dar cuenta de que todo lo que yo tenía adentro mío eran fantasmas. Pero, sobre todo, comprendí un poco más a mi hija." Su marido, José, considera que el tiempo fue el mejor aliado: "Cuando uno asume la realidad, empieza a caminar más firme".

Graciela N. es la mamá de Manuel, de 27 años. Nunca pensó que las cargadas que escuchaba en su trabajo hacia los gays la tocarían tan de cerca. Hasta que su planeta pareció explotar en mil pedazos una noche cuando Manuel le reveló que era gay. "Me derrumbé –simplifica Graciela–. Fue el comienzo de tiempos muy duros, de mucha confusión y tuve la difícil tarea de tener que comuncárselo a mi marido y a mis otros hijos." La primera reacción fue que Manuel hiciera terapia.

Hoy lo recuerda como una barbaridad. "No sólo porque era un chico re-sano, sino porque el psicólogo nos dijo que Manuel estaba como jugando un partido de fútbol cuyo resultado no estaba definido. Eso fue como alentarnos a rezar para que el partido termine a favor o en contra, cuando en realidad, estaba todo definido."

CONFESIONES EN EL BONDI
Si algo tuvo de original el anuncio de Nicolás R., 37 años, fue que lo dijo arriba de un colectivo. Y su mamá, Magdalena, por esos vericuetos defensivos de la psiquis, no escuchó. Pero sí acusó recibo al regresar a casa. Nicolás tenía 19 años.

"Con sólo pensar cuál iba a ser su reacción demoré en decírselo. Y no me equivoqué: tengo la imagen de ella tirada en el baño, abrazada a la bañadera, llorando. Para mí estuvo así como una semana." Madre e hijo se ríen con la anécdota. Pero nada era sencillo: hijo único, con un padre ausente, una educación católica férrea, muchos mandatos puestos en juego sobre él que de pronto estallaban. "Yo entendí a mi vieja. Su mayor temor era perderme y sintió que me perdía de la peor forma: con otro hombre." Magdalena acepta que se hirieron demasiado. "Estuvimos ocho años sin hablarnos aunque vivíamos en la misma casa. Toda mi angustia pasaba porque no había sido educada para esa situación. Yo tenía otra estructura: él tenía que casarse y tener sus hijos."
Aunque Nicolás no tenía dudas de que sus fantasías sexuales iban en esa dirección, aun así confiesa que "me llevó bastante tiempo entender si estaba contento con esto, si era lo que me gustaba, si podía seguir mi vida igual". La respuesta fue que podía. De hecho, con su actual pareja no pierden las esperanzas de adoptar y conformar una familia. Y Magdalena se regodea con la idea de ser abuela.
"En el único lugar donde no hablé mi homosexualidad fue en el trabajo. Simplemente, porque vivimos en una sociedad homofóbica donde ser heterosexual es lo que debe ser", aclara Nicolás. Sin que eso le quite el sueño.

Ismael e Irma Cigliutti son los papás de César, de 49, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). Ismael, 80 años, un teniente coronel retirado del Ejército que maneja una fina ironía. Irma, de 77, alma mater, tiene la risa fácil. Tuvieron cuatro hijos, varios nietos. Ismael e Irma coinciden en que se daban cuenta de que César era gay pero ninguno se lo decía al otro. Secretos difíciles de guardar para gente que se asume unida y muy familiera. "No hubo un instante determinado, todo se dio naturalmente", resume Ismael. Y sigue: "No hicimos escándalos, ni pusimos el grito en el cielo. Lo tomamos como tiene que ser".

César agrega algunas señales que dejaba por el camino. "Cuando empecé a andar por el ambiente gay, un domingo, en el almuerzo, donde nos contábamos todo yo dije: 'No hablo más de mi intimidad'. Otro día largué: 'No me voy a casar con una mujer'." Nadie preguntó nada. Pero se le quiebra la voz, cuando recuerda una charla con Ismael: Me dijo las mejores palabras que yo podía haber escuchado: 'Sos mi hijo y yo te amo'." El momento más doloroso vino cuando César se enfermó de sida y había decidido no tratarse. "Para todos fue un tiempo de mucho sufrimiento. Los hermanos le pidieron que si no lo hacía por él, al menos, que se tratara por nosotros", lagrimea Irma.

Pero el tiempo, también, trajo sonrisas. Las que surgen recordando el día de la unión civil de César con Marcelo, su pareja. La primera que se realizaba en el país y en toda Latinoamérica. "A Marcelo lo queremos como un hijo más", sostienen Ismael e Irma.

DE ESO NO SE HABLA
Hay familias que toleran pero no admiten la homosexualidad de un hijo. Es el caso de Analía G., de 32 años. Cuando se fue a vivir con su actual pareja, otra mujer, la casa paterna fue un revuelo solapado. Ni el padre ni la madre ni el hermano dijeron nada, pero la desaprobación se percibía en el aire.

Norma, su mamá, asegura que fue y es mejor así: no hablan del tema. No quiere enterarse, no quiere saber. Tampoco va a mostrale malos modos a la pareja de su hija. "Pueden venir a casa, estar con nosotros, con tal que no se besen ni se abracen delante nuestro o de mis nietos", limita. Y así, Analía evita reuniones familiares o va sola a los cumpleaños. "No sé qué proceso estaremos haciendo como familia. Creo que cada uno hace lo que puede. Simplemente, se lo tragaron."

La decisión, la aceptación, el deseo. El salir del closet. Un jardín de pasiones con senderos que se bifurcan.

AGRUPACION DE PADRES, FAMILIARES Y AMIGOS DE LESBIANAS Y GAYS: 4765-5531//4567-7815.
www.familiaresdegays.org
imf@peon4rey.com.ar
estemaral@hotmail.com

Romper con los prejuicios
"Me parece que lo fundamental en los padres es romper con los prejuicios de que la homosexualidad es un pecado, un delito o una enfermedad. Sigue habiendo una gran carga social discriminatoria, de estigmatización que produce mucho sufrimiento", sostiene Juan Carlos Volnovich, médico psicoanalista. "Existe cierta predisposición social de aceptación pero la homofobia sigue impresa a fuego. No es fácil para un homosexual asumir su elección y blanquearla. Es un camino muy largo hasta que aceptan que no es más que un deseo diferente. Y lo primero es que ellos se acepten a sí mismos", agrega Valeria Pavan, psicóloga de la Comunidad Homosexual Argentina.
Nota relacionada: ¿Lo digo o no lo digo?

viernes 1 de diciembre de 2006

El clásico de los viernes

¿Recuerdan cuando deschavamos que Úrsula, la bruja de la sirenita, estaba inspirada en Divine? Bueno, en este clásico de los viernes tenemos un video de ella... Imperdible.

Ver más clásicos de los viernes.

Hoy...


Día mundial del

sida