Durante muchos años he escuchado hablar a los heterosexuales sobre masturbación, que es un tema que los gays raramente comentamos. Porque claro, teniendo el chat y a la promiscuidad servidas en bandeja, ¿A quién se le va a ocurrir ponerse a inventar complejos métodos masturbatorios? A los pakis. Y tengo que decir una verdad acerca de ellos: No están bien. Sufren. Acá recopilé algunas de las técnicas masturbatorias que me han contado, en mi opinión, producto del ingenio y la desesperación. Ya lo dije: esa gente no es normal.
La mosca complaciente: Cagándose en el repugnante hecho de que las moscas se reproducen en la materia fecal y en carne en descomposición, existe una técnica que desborda en imaginación y repugnancia. Voy a hacer copy-paste de un testimonio, porque esto es muy fuerte para que lo escriba yo:
Esto me lo contó un amigo íntimo (si claro, el amigo de un amigo) que dice que funciona. Es solo para hombres. El método consiste en cazar una mosca y quitarle un ala de modo que no pueda volar. A continuación llenas la bañera de agua y te sumerges dejando el glande fuera. Despues se coloca la mosca en la cima del miembro. La mosca se pondrá a caminar alrededor produciendo una gran excitación en el pene. Con el tiempo esta excitación aumentará hasta alcanzar el orgasmo- Si tenemos suerte, la mosca saldrá despedida lo cual producirá el orgasmo
supremo.
Sin comentarios...
La concha tumbera: No quiero recordar mi estadía en la cárcel, pero sepan que allí me he cultivado en muchas disciplinas. Y una de las cosas que más me impactó fue la concha tumbera, que la usan los internos del penal a falta de compañeros gauchitos. Consiste en una bolsa de plástico y crema de enjuague para que le de lubricación. Tan simple como lo leen.
El melón picarón: Un hombre puede encontrar el objeto
de deseo en un boliche, en un bar... O en una verdulería, según parece. Sí, estoy hablando de dendrofilia. Presten atención a las instrucciones:
No piense en el [melón] como en una fruta: véalo como un amigo, póngale nombre si es necesario (¿Wilson quizás?). Con una precisión quirúrgica, haga una incisión transversal en uno de los polos. Deberá cortar lo suficiente para dejar hueco a su amigo el calvo. Compruébelo bien ahora, porque luego no tendrá tiempo, y podría echar abajo la operación. Una vez hecho el hueco, y comprobada con una incursión de reconocimiento, la validez de dicho hueco, prepárese para el segundo paso, que requiere una gran destreza. Introduzca el melón en el microondas, después de haber extraído el miembro (Sino podría agarrarse un huevo con la puerta del horno microondas). Caliéntelo durante breves instantes, dependiendo de la potencia del microondas. Un calor excesivo podría echar abajo esta operación, y muchas otras. Con gran rapidez y agilidad, abra el microondas y, mientras aún esté caliente, introduzca al calvo repetidas veces hasta consumar la operación. Muchos testimonios avalan que es exactamente igual a una vagina.
Yo agregaría que una vez usado, a nadie se le ocurra guardar el melón en la heladera... Porque el próximo postre familiar podría tener una nota extra de sabor salado o amargo, dependiendo el caso.
El oso con vagina: Tome un oso de peluche, hágale un hueco y habrá conseguido ganar 10 puntos en perversión patética. La fantasía de culearse a Winnie Pooh es la mejor opción para todos aquellos adolescentes que quieren reciclar los peluches de su infancia. Decí que acá no puedo escrachar a nadie, pero acá tengo el nombre de alguien que lo hizo, así que puedo dar fe que ésto existe. Y por Internet también descubrí este consejo que da escalofríos.
El muñeco puede guardarse para posteriores usos. Si lo desea, puede usted probar el artefacto con otros orificios de su muñeco preferido. Si el muñeco hace algún tipo de ruido cuando se le aprieta, es mucho mejor, porque casi parece que estuviese participando activamente. Si su muñeco es uno de estos, no lo deje escapar: no son fáciles de conseguir.
Nunca más voy a mirar a las jugueterías de la misma forma.
Y hay mucho, mucho más... También he escuchado historias sobre perros peteros gracias a mermelada, aspiradoras, ¡Incluso un pollo crudo! Hay algo que yo no entiendo: ¿Por qué será que la gente se resiste ir a los sex-shops o directamente llamarse a una puta? Hay todo un mundo afectivo y hasta comercial dedicado a la satisfacción de las necesidades sexuales, ¡Úsenlo y dejen de meterla en cualquier lado!
Lux Maciel.-
Un blogger preocupado.